Tatuaje: El peligro inmune del que nadie alerta

Los pigmentos de la tinta se acumulan en los nodos linfáticos cercanos y provocan inflamaciones cutáneas y otros problemas a largo plazo.

Para hacerse un tatuaje sin dañar la salud, las personas toman varias medidas previas a la hora de seleccionar un estudio, desde confirmar la calidad y esterilización de los materiales hasta indagar sobre la reputación del lugar y la calidad artística de sus tatuadores.

No obstante, esa decisión puede generar problemas en el sistema inmunológico al cabo de los años, según han descubierto unos científicos de Alemania y Francia gracias a un sincrotrón, el dispositivo más avanzado disponible para controlar los desplazamientos de nanopartículas en tejidos.

En un estudio realizado que han publicado en ‘Scientific Reports’ —un anexo a la revista ‘Nature’—, esos especialistas explican el impacto de los pigmentos de la tinta de los tatuajes, que contiene hollín, óxidos metálicos y sales.

Esos compuestos son poco o nada tóxicos si se consumen vía oral. Sin embargo, la respuesta inmune ante determinados colorantes suele provocar un enrojecimiento de la piel que, en ocasiones, son mucho más duraderos que la reducida inflamación primaria.

Los lugares alterados presentaron una proporción alterada de proteínas y una presencia elevada de lípidos, pero lo más importante fue la acumulación de pigmentos en los nodos linfáticos.

Como consecuencia, esos ganglios aumentaron de tamaño y sus moléculas orgánicas cambiaron mientras que, como los investigadores no pudieron ver que las nanopartículas dañinas salieran con el flujo de la linfa, estimaron que se acumulan ahí de forma vitalicia.

El sistema inmune percibe esos compuestos metálicos como objetos ajenos, con lo cual esa acumulación permanente puede propiciar “inflamaciones cutáneas y otras adversidades”, resume el equipo germanofrancés.

FUERTES IMÁGENES: Un hombre con cirrosis muere tras bañarse en el mar con un tatuaje recién hecho

Un estadounidense de 31 años con problemas hepáticos murió después de que se le infectara en el mar un tatuaje recién hecho.

Los médicos y los artistas tatuadores aconsejan no nadar con un tatuaje recién hecho y esperar al menos dos semanas para meterse en el agua, advertencia cuya trascendencia ha vuelto a confirmar la muerte de un hombre en Texas (EE.UU.).

La víctima, de 31 años, murió el mes pasado debido a la infección que sufrió después de nadar en el golfo de México con un tatuaje reciente en su pierna, informa ‘The Independent’.

El hombre padecía una enfermedad hepática por consumo excesivo de alcohol, lo que afectaba a su sistema inmunológico, que no pudo contrarrestar la infección provocada por el bacilo Vibrio vulnificus que habita en el mar y es tolerante a la sal marina.

Dos días después de meterse en el agua, el hombre empezó a experimentar síntomas febriles y dolores en su pierna, donde se había tatuado la imagen de una cruz. Ya en el hospital el hombre empezó a presentar lesiones de color morado y negro.

El paciente desarrolló una gangrena y lo médicos contemplaron la posibilidad de amputarle una pierna, si bien decidieron no hacerlo porque padecía cirrosis hepática. El hombre muri a causa de un shock séptico dos meses después de ser ingresado en el hospital.

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El caso fue registrado en la revista BMJ Case Reports con el objetivo de enfatizar la relación entre el riesgo de contagio de este bacilo y la cirrosis hepática. El hombre consumía hasta seis botellas de cerveza al día y se cree que sus problemas de hígado le hicieron más susceptible a los efectos de la bacteria.

 

 

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