La carta viral de un sacerdote “Sobre las cadenas de Oraciones” en las redes

Una cadena de oración es una manera de compartir pedidos y compromisos de oración con otras personas, la carta escrita por el Asesor Espiritual del Movimiento de Cursillos de Cristiandad del Arz. de Córdoba, Padre Javier L. de Guevara sobre las Cadenas de Oración, que se reciben diariamente en los dispositivos móviles o en las cuentas en Facebook o Twitter, se ha convertido en viral:

Queridos feligreses:

Preocupado por las constantes “Cadenas de Oración” que circulan sobre trabajo, prosperidad, ángeles, la Virgen, Madre Teresa de Calcuta entre otras, con oraciones lindas, pero que terminan ‘CONDICIONANDO’, el tener que mandarlas a otras personas, ofreciendo premios o sorpresas milagrosas al segundo o cuarto día, o exigiendo mandar a la Virgen rápido fuera de nuestro hogar para que pueda circular, les decimos:

“Esto de las cadenas de oración es una ABERRACIÓN, que va en contra de la fe; es querer manipular la Providencia de Dios, que por ser de Dios actúa libremente, y que no está sujeta a condiciones (como “envíe esto a diez personas” y si no lo hace le sucederá todo lo contrario”).
Y lo malo es que lo envían personas que deberían tener más formación cristiana; la fe cristiana destierra las amenazas y no acepta los tabúes.

Podrían leer entre otros, el texto del Deuteronomio cap. 18, versículos 10-12.
Esas fórmulas que hay en esas cadenas, tratan de convertir a Dios en una receta: haz esto, más lo otro y te resultará un beneficio, si no lo haces se convertirá en una maldición.
Creer en Dios, en su paternidad y en su providencia, es algo muy diferente; no se trata de asegurarnos las cosas mediante ‘nuestros recursos’, sino sólo la seguridad de quien sabe que está en las manos de Dios”.

Ojala esto les sirva para parar esas cadenas…

Un abrazo y mis oraciones hacia uds.

Padre Juan José

NOTA : ESPERO QUE DE UNA VEZ POR TODAS SE ENTIENDA: NO A LAS CADENAS…Y NO SE SIENTAN CULPABLES POR NO ENVIAR LAS DE ORACIONES A DIOS, A LA VIRGEN ETC.

Propaguemos el amor de Dios sin condicionamientos, libremente, como Jesús nos enseñó.

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