Todo sobre las Perseidas 2017: ¿cómo y a qué hora ver la lluvia de estrellas? ¿Quién las provoca? Qué es el 109P/Swift-Tuttle?

La mejor fecha para ver las Perseidas 2017 es las madrugadas del sábado 12 y el domingo 13, días en los que podrás observar a simple vista hasta 50 meteoros por hora, la lluvia la provoca el cometa 109P/Swift-Tuttle que fue descubierto hace 155 años.

Las Perseidas, también conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, son la principal lluvia de estrellas del año. Tienen lugar en el mes de agosto y durante su duración se pueden ver más estrellas fugaces que en ninguna otra fecha. Normalmente se extienden por una semana o más, aunque hay varios días en los que es más fácil verlas.

La mejor fecha para ver las Perseidas 2017 es las madrugadas del sábado 12 y el domingo 13, días en los que podrás observar a simple vista hasta 50 meteoros por hora. Eso si tienes la suerte de vivir alejado de las grandes ciudades o poder desplazarte a una zona en la que la contaminación lumínica sea mínima.

La hora de la Lluvia de Estrellas dependerá de la hora a la que se ponga el Sol. En la Península ahora mismo está en torno a las 21.30, aunque desde antes puede que ya se visualicen algunas estrellas fugaces en el cielo.

Las Lágrimas de San Lorenzo como también se conocen esta lluvia de estrellas donde este año, tienen un dificultad añadida con respecto a otros años, y es que la Luna se encuentra en fase menguante pero aún ilumina mucho. Eso hace que sea más difícil ver algunas de las estrellas.

De las dos noches en las que se podrá ver este fenómeno, la mejor es la madrugada del sábado al domingo, aunque en la del viernes al sábado también podrás ver entre 30 y 50 estrellas fugaces.

Las Perseidas son tremendamente populares en España y otros países no sólo porque son más numerosas que otras lluvias parecidas. Al tener lugar a mediados de agosto, muchas personas están en plenas vacaciones y pueden disfrutarlas hasta altas horas de la madrugada. Además tienen tiempo de acercarse al monte o a la costa, lejos de la ciudad, para verlas en plenitud.

Nosotros recomendamos que hagas lo mismo si puedes. Es un espectáculo que merece la pena, aunque si este año no puede ser, también las habrá el siguiente. Siempre es buen momento para ver la lluvia de estrella de las Perseidas

Calendario de luvias de estrellas.

Hasta 100 estrellas fugaces por hora se podrán ver este año durante el pico de actividad de las perseidas. / NASA/JPL

Como cada año por estas fechas, los pequeños destellos de luz de las perseidas iluminan las noches de agosto. En esta ocasión su pico de actividad será la madrugada del sábado 12 al domingo 13 de agosto, cuando se podrán observar hasta cien estrellas fugaces por hora. Para disfrutar de este espectáculo astronómico solo hay que situarse en un lugar oscuro lejos de la contaminación lumínica de las poblaciones.

 Entre finales de julio y finales de agosto, la Tierra atraviesa todos los años en su trayectoria alrededor del Sol la estela de partículas que deja el cometa Swift-Tuttle, lo que provoca que multitud de partículas, llamadas meteoroides, choquen contra la atmósfera.

Este es el fenómeno que está detrás de la famosa lluvia de estrellas de las perseidas. Reciben su nombre porque emergen de la constelación de Perseo, en el horizonte noreste, y parece que se dirigen en todas direcciones. También se las conoce popularmente como lágrimas de San Lorenzo, por aparecer en torno a la festividad de este santo.

 La noche del 12 al 13 de agosto será la mejor para disfrutar de las Perseidas de este año

La mayoría de los meteoroides que las originan son tan pequeños como un grano de arena, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a más de 210.000 kilómetros por hora, una velocidad equivalente a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de 20 segundos.

En estos fragmentos el choque produce un aumento de temperatura de hasta 5.000 grados en una fracción de segundo, lo que hace que se desintegren y emitan el destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz.

Esta desintegración ocurre a gran altura, normalmente entre los 80 y 100 kilómetros sobre el nivel del suelo. Las partículas más grandes (del tamaño de un guisante o mayores) pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes que reciben el nombre de bólidos.

En esta ocasión la Luna interferirá en la observación del fenómeno, y empobrecerá las condiciones de visibilidad. Aun así, se estima que habrá un máximo de unos cien meteoros por hora en su pico de actividad, que este año en Europa será la noche del 12 al 13 de agosto, el mejor momento para observar esta lluvia de estrellas.

 La estela de partículas que deja el cometa Swift-Tuttle está detrás del fenómeno

Para disfrutar de las perseidas no es necesario utilizar telescopios ni ningún otro tipo de instrumento óptico. Solo es necesario observar el cielo desde algún lugar lo más oscuro posible y lejos de la contaminación lumínica de pueblos y ciudades.

“El cometa Swift-Tuttle completa una órbita alrededor del Sol cada ciento treinta y tres años aproximadamente, y cada vez que se aproxima a nuestra estrella se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman la cola del cometa”.

 Cometa Swift-Tuttle, una de las más grandes amenazas

 El poximo 16 de agosto se cumplirán 155 años desde su descubrimiento en 1862, de éste cuerpo celeste que es considerado más peligroso que el que extinguió a los dinosaurios

Hace 155 años, la comunidad científica descubrió la cercana convivencia de la Tierra con un objeto celeste que por miles de años cruza la órbita del planeta, se trata del cometa Swift-Tuttle, que al igual que sus congéneres, es considerado como una de las amenazas más terribles para el mundo.

“El cometa Swift-Tuttle es realmente un objeto muy peligroso. Tiene aproximadamente 24 kilómetros de ancho, mucho más ancho que el otro cometa que mató a los dinosaurios. Y cuando vuelva a cruzar la órbita de la Tierra en el año 2126 estará viajando a una velocidad de casi 61 kilómetros por segundo”, escribió el radioastrónomo sudafricano Gerrit L. Verschuur en su libro Impact. The Threat of Comets & Asteroids.

Porque este objeto celeste hecho de hielo y rocas —amoniaco, metano,hielo seco, agua, magnesio, hierro, silicatos y sodio— es científicamente considerado el único astro que se impactaría con la Tierra en 2126 por la ruta que sigue, según Verschuur.

“El cometa Swift-Tuttle es proclive a emitir chorros de gas que hacen que se mueva hacia los lados y que siga una trayectoria ligeramente distinta, al igual que el cometa Halley y el legendario cometa Schwassman-Wachmann”, explica Verschuur en su libro que salió a la venta en 1996, cuatro años después de que el Swift-Tuttle se acercará nuevamente a la Tierra.

La página especializada Cometography de Gary W. Kronk conmemora su descubrimiento el 16 de julio de 1862 por Lewis Swift en Marathon (Nueva York), y tres días después por Horace Parnell Tuttle desde el observatorio de Harvard.

La página contiene una lista de los 24 cometas más famosos como el Halley que el 10 de abril del año 837 se acercó a 3.2 millones de millas de la Tierra y fue observado varias noches en el mundo y anunció que el próximo cometa que se acercaría a la Tierra sería el C/2011 l4 (PANSTARRS) el 17 de abril de 2013.

La buena noticia es que los astrónomos esperan que en año 2126 estará a unos 23 millones de kilómetros de distancia. La mala noticia es que no es ni el único ni el primero que ronda nuestro planeta.

El último cometa del que se sabe que chocó con la Tierra, llegó hace 65 millones de años en el periodo cretácico de la era mesozoica y borró de la faz de la Tierra a los dinosaurios y a 60% de todas las especies vivas.

La evidencia de la catástrofe fue descubierta por el paleontólogo francés Georges Cuvier, un apasionado de los fósiles que a principios del siglo XIX constató que muchos de los fósiles ya no merodeaban sobre la corteza terrestre, lo cual lo llevó a la conclusión de que “la vida sobre la Tierra… se ha visto interrumpida frecuentemente por acontecimientos aterradores”, escribió Verschuur.

“Sin la habilidad de la naturaleza para fosilizar animales y plantas no habríamos tenido ninguna información sobre la fauna y la flora que existieron” agrega el autor.

El cometa Swift-Tuttle (llamado formalmente 109P/Swift-Tuttle) fue descubierto independientemente por Lewis Swift el 16 de julio de 1862 y por Horace Parnell Tuttle el 19 de julio de 1862.

El cometa apareció de nuevo en 1992 y fue redescubierto por el astrónomo japonés Tsuruhiko Kiuchi.

Es el cuerpo que provoca la lluvia de meteoros conocida como Perseidas. Su órbita, muy elíptica, está en resonancia 1:11 con la del planeta Júpiter de tal manera que por cada once órbitas completas del planeta gigante el cometa cumple solo una. La actividad de la anteriormente citada lluvia de estrellas, cuando el cometa alcanza el perihelio, pasa de 80 meteoros a la hora, hasta unos 400.

Según un artículo en New Scientist la órbita del cometa podría llevarlo a impactar con la Tierra o la Luna, aunque de suceder el impacto posiblemente no tendría lugar durante los próximos dos milenios. Se predice su encuentro más cercano con la Tierra se aguarda para alrededor del 15 de septiembre de 4479, con una aproximación estimada en 0,03–0,05 AU, y una probabilidad de impacto de 1×10, o sea 0,0001 %.​

Luego del 4479, su evolución orbital es más difici de predecir; y la probabilidad de impactar la Tierra por órbita se estima en 2×10 (0,000002 %). Como el mayor objeto del sistema solar que realiza pases repetidos a la Tierra, y con una relativa velocidad de 60 km/s, lidera con una energía estimada de impacto de ≈27 veces la del astroblema del Cretáceo–Paleogeno, El cometa Swift–Tuttle ha sido descrito como “el más peligroso objeto conocido por la humanidad”.

El Swift-Tuttle es el objeto conocido más grande cuya trayectoria concurre con la de la Tierra. Según la agencia espacial americana NASA, el cometa mide 26 km de diámetro (el asteroide que supuestamente acabó con los dinosaurios solo medía 10 km).

El Cometa Swift-Tuttle

Según la Science and Engineering Research Council y el Royal Greenwich Observatory en su cuaderno de información nº 56 informa: El Cometa Periódico Swift-Tuttle (1992):

El Cometa Periódico Swift-Tuttle había sido visto por última vez en 1862. Su órbita fue calculada entonces con un período de cerca de 120 años. Se predijo que regresaría en 1982, pero no fue observado. Debido a esto, había especulación sobre que el cometa se habría desintegrado. Esta teoría estaba soportada por su asociación con la lluvia de estrellas fugaces de Las Perséidas (vea los Cuadernos sobre Meteoros y Meteoritos y Las Perséidas).

Lluvias de meteoros como esta, se piensa que están formadas por partículas que se han desprendido del cuerpo principal del cometa durante uno de sus acercamientos al Sol. Estas partículas se dispersan a lo largo de la órbita del cometa alrededor del Sol. Si la Tierra pasa a través de la corriente de partículas resultante, las veremos como meteoros, o ‘estrellas fugaces’, al quemarse en la atmósfera.

El Cometa Swift-Tuttle fue redescubierto en Septiembre de 1992, a casi 10 años de su posición esperada. La razón de esta gran discrepancia no es la falta de precisión en las anteriores observaciones, o en los cálculos basados en ellas.

Cuando un cometa pasa cerca del Sol, parte de su materia es evaporada por la radiación del Sol. Esta evaporación no ocurre necesariamente en forma simétrica, sino que puede actuar como un cohete impulsor variable adosado al cometa, causando fuerzas asimétricas que distorsionan su órbita en forma impredecible.

Partiendo de cálculos revisados hechos usando las observaciones de 1992 y de 1862, se ha demostrado que el cometa es idéntico con el Cometa Kegler observado en 1737.
Inicialmente había sido imposible obtener una órbita definitiva que satisficiera todas las observaciones, aún incluyendo términos que compensaran por los efectos de la evaporación.

Usando la mejor órbita para entonces disponible, la posición del cometa en cualquier momento en el futuro podía predecirse. El mejor estimado del momento de su máxima cercanía al Sol durante su próxima pasada era el 11 de Julio del 2126. Un error de +15 días en esta fecha significaría que el cometa podría chocar con la Tierra en Agosto 14 del 2126.

La probabilidad de un choque sería muy pequeña, aún cuando la Tierra pasa a través de la órbita del cometa. Éste se estaría moviendo a una velocidad, relativa a la Tierra, de 60 Kilómetros por segundo. Esto significa que hay sólo un tiempo de unos pocos minutos durante los que un choque es posible. El cometa tendría que estar situado en su órbita en este muy pequeño intervalo de tiempo para que pudiera ocurrir una colisión.

Las últimas observaciones han permitido determinar una órbita más precisa para el cometa, y ahora está claro que no chocará con la Tierra. La órbita revisada ha permitido la identificación del cometa Swift-Tuttle con observaciones de hasta 2.000 años atrás.

Aún cuando estamos seguros de que el cometa pasará a un lado de la Tierra, será prudente intentar seguir al Swift-Tuttle por tanto tiempo como sea posible, luego del presente paso por su perihelio, para que pueda hacerse la determinación de una órbita precisa, no contaminada por efectos no gravitatorios. Desde mediados de 1993 (cuando la distancia al cometa sería de 3 UA) hasta, digamos, 1998 (cuando su distancia será de 15 UA, y tendrá una magnitud aparente de 26).

 Efectos de una colisión

Los efectos de una colisión de la Tierra con un cometa como este, con un diámetro de cerca de 10 Kilómetros, serían devastadores. Tal colisión muchos piensan que habría sido la causa de la desaparición de los dinosaurios. La ‘explosión’ resultante del choque sería unos 1.000 millones de veces más grande que la bomba que destruyó a Hiroshima. Una enorme nube de polvo, lanzada hacia la atmósfera superior, envolvería al globo durante muchos años, y esto causaría muy intensos cambios en el clima, incluso produciendo una era glacial. Los efectos sobre la civilización sólo pueden adivinarse, pero serían muy severos.

La probabilidad de tal colisión es muy difícil de estimar. Si tomamos la velocidad conocida del cometa relativa a la Tierra, entonces podemos calcular que éste solo chocaría con ella si estuviera en un intervalo de tres y medio minutos dentro de su órbita. Esto significa, por ejemplo, que un error de sólo una hora en la determinación de la posición en el tiempo del cometa, resultará en que pase a unos 100 Kilómetros de la Tierra.

Si comparamos esa precisión con el error de 10 años en la predicción de su retorno, podemos ver lo difíciles que son esas predicciones!

El cometa ya se ha movido al cielo sureño y no es visible desde el Reino Unido.

 

 

 

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